KURUTZONDO
KURUTZIAGA
IGURIA
KURUTZEBARRI
SAN JUAN
SANTA ANA
SANTA ANA
TXANBERI
SANTA ELENA
GANONDO
KURUTZONDO
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IGURIA
KURUTZEBARRI
SAN JUAN
SANTA ANA
SANTA ANA
TXANBERI
SANTA ELENA
GANONDO

¡VENTE DE CRUCERO!

Los cruceros de Elorrio

En Elorrio se conservan nueve cruceros. Todos ellos son obras del siglo XVI, y salvo el de Kurutziaga que es tardogótico, reflejan distintas fases del estilo Renacentista.

Algunos como los de Kurutzebarri, Kurutzondo, Ganondo y Txanberi se ubican en los caminos que salen de la villa marcando el límite con el entorno rural, mientras los de Santa Ana, Kurutziaga o San Juan, emplazados en origen en antiguos arrabales, están ya integrados en el casco urbano.

Estos hitos urbanísticos, ocasionalmente pudieron emplearse como referencias para establecer un cordón sanitario en caso de epidemia. Pero sobre todo fueron el soporte de piadosas imágenes devocionales a las que se encomendaban los viajeros al salir de la protección del recinto amurallado.

Un patrimonio recuperado

Al menos desde el siglo XVIII los documentos informan sobre el precario estado de conservación de los cruceros, expuestos por su propia naturaleza a las inclemencias del tiempo. Algunas descripciones incluso dieron por desaparecida la cruz del de Kurutzebarri, que fue parcialmente recuperada en una intervención en 1957. Sobre todos ellos se actuó en 1983 y 1984. Finalmente han sido objeto de una nueva restauración entre 2009 y 2016, procediéndose a su consolidación, limpieza y conservación.

Un conjunto sin igual

La serie de cruceros de Elorrio es la más numerosa conservada en el País Vasco. Representan el diez por ciento del total de los inventariados en la comunidad autónoma. Y aunque no son tan monumentales como varios de los existentes en Bretaña,  ni tan numerosos como los afamados cruceros gallegos, superan a la mayoría de ellos en antigüedad. Algunos, como los de Kurutziaga, Santa Ana o Iguria, poseen además una calidad sobresaliente y gracias a la continuidad de la serie todos ellos forman un conjunto excepcional que nos permite realizar un interesante recorrido para conocer la evolución de la escultura del siglo XVI.

Crucero de

Kurutziaga

Crucero de

Santa Ana

Crucero de

Kurutzebarri

Crucero de 

Ganando

Crucero de

Santa Elena

Crucero de

Iguria

Crucero de

San Juan

Crucero de

Txanberi

Crucero de

Kurutzondo

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CRUCERO DE KURUTZIAGA

 

Emplazada en el arrabal de Suso, esta cruz se apoya sobre un fuste decorado con vides entre las que se intercalan aves y monstruos, símbolo de la lucha entre el bien y el mal. Data de 1522, según la inscripción de la base del tambor: Esta obra ma[n]do hazer Ju[a]n[e]s de Elgueta que sancta gl[or]ia aya. Hizo el año de milldXXll. Sobre ella aparecen varios santos intercesores dentro de hornacinas: San Pedro, San Andrés, San Juan Bautista, Santa Marina, Santa Catalina de Alejandría y Santiago peregrino.

En el frente de la cruz vemos un Cristo Crucificado, agonizante, tocado con gruesa corona de espinas y vestido con un corto faldellín. Al dorso, la Virgen María sostiene al Niño en su cadera, acariciando su pie con ternura.

CRUCERO DE SANTA ANA

 

Ubicada frente al convento del mismo nombre, cuenta con un soporte estriado, renovado varias veces y un espléndido tambor circular en el que se representan a los cuatro evangelistas (San Lucas, San Juan, San Mateo y San Marcos) acompañados por los padres de la iglesia latina (San Jerónimo, San Gregorio Magno, San Agustín y San Ambrosio).

La inscripción que figura bajo el tambor (…obra hizo Juan Miguel de Ossa, año de…) está incompleta  por lo que ignoramos su fecha aunque el estilo expresivo y dinámico de las tallas la sitúa hacia 1550.

El Crucificado del anverso luce una anatomía más desarrollada y menos rígida que el de Kurutziaga, mientras por el reverso una dramática figura de María sostiene el cadáver de Jesús.

CRUCERO DE KURUTZEBARRI

 

Se localiza junto a la calzada que lleva hasta la iglesia de San Agustín. La cruz se encuentra muy deteriorada: tanto el Crucificado como la Piedad han perdido las cabezas y parte de sus extremidades, pero al pie de esta conserva un bello angelote.

Su estilo es muy similar al de Santa Ana, aunque posee un soporte monumental, decorado con paños colgantes, hornacinas aveneradas y cabezas de angelitos alados, elementos propios del primer Renacimiento, de hacia 1550.

CRUCERO DE GANONDO

 

Junto al camino que lleva a la ermita de Argiñeta se levanta esta sencilla cruz de fuste liso. La imagen del Cristo es una réplica de la original realizada durante una restauración en 1984. Desplaza su cadera hacia el lado izquierdo, donde se anuda el paño de pureza en una voluminosa lazada. Posa sobre un capitel ornamentado en sus cuatro caras con preciosas cabezas de angelotes de rostros mofletudos y cortas alas, tema habitual en el primer Renacimiento. Puede datarse entre 1540 y 1560.

CRUCERO DE SANTA ELENA

 

Tras el cementerio encontramos la cruz de Santa Elena. Su columna remata en un capitel decorado con el Tetramorfos, alegorías de los cuatro evangelistas: el águila de San Juan, el ángel de San Mateo, el toro de San Lucas y el león de San Marcos, con unas bandas de tela donde mostrarían sus nombres. Destaca el dinamismo de la figura del ángel.

El Crucificado recuerda por su postura al de Santa Ana, pero incorpora un paño anudado de forma similar al de Ganondo. Será obra de hacia 1560. 

CRUCERO DE IGURIA

 

Se sitúa próximo al enlace con la circunvalación que lleva al alto de Kanpazar. Se adosan a sus brazos voluminosas volutas y cuenta con un tambor hexagonal donde se ubican las imágenes de los cuatro evangelistas que portan libros, plumas o filacterias junto a las de San Pablo, con una gran espada, y la de San Pedro, muy dañada, que parece sostener una gran llave.

El Crucificado es una figura de potente anatomía que viste un paño de plegado bastante flexible y muestra un gesto abatido en contraste con la vigorosa figura de Jesús sostenida afectuosamente por la Virgen al dorso. Puede fecharse hacia 1550-1560.

CRUCERO DE SAN JUAN

 

Esta cruz fue instalada en el arrabal de San Juan o Saldosin. Tiene un fuste liso rematado en un sobrio capitel toscano.

La desarrollada anatomía del Crucificado, la torsión de sus hombros, el desmesurado tamaño de sus manos o el grosor de su paño de pureza son rasgos propios del Romanismo, la segunda fase del Renacimiento. Al mismo estilo corresponden las figuras del reverso, una Virgen de corto canon y el Niño Jesús muy robusto y de cabello crespo, datando todo hacia 1560-1570.

CRUCERO DE TXANBERI

 

Podemos contemplarlo a la derecha de la carretera que conduce a Elgeta. Para comienzos del siglo XX ya había perdido buena parte de su tambor cúbico, similar al de la cruz de Kurutzondo, estando también muy dañada la imagen de la Virgen que sostiene al Niño en el reverso. Como en otras cruces el Crucificado, adelanta la rodilla derecha e inclina la cabeza hacia ese lado, mostrando una expresión fatigada. Recoge su paño en un vistoso lazo sobre la cadera izquierda. Puede fecharse hacia 1570.

CRUCERO DE KURUTZONDO

 

Se halla junto a la salida de la villa hacia Berriz y es el único que en la actualidad remata en una cruz desprovista de imágenes. La simplicidad del fuste da paso a un hermoso capitel jónico decorado con volutas en espiral y sendos cojinetes de perfil abalaustrado, cubiertos por hojas de acanto. En contraste, el nudo cúbico muestra rudos bajorrelieves de los evangelistas sentados ante pupitres y acompañados de sus representaciones simbólicas. Se realizaría en torno a 1570.

Texto. Jesús Muñiz Petralanda

Foto: Santi Yaniz Aramendia

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